viernes, julio 21, 2006
TED GRANT

Ted Grant: 1913-2006
Esta mañana nos hemos encontrado con la trágica noticia de la muerte del compañero Ted Grant, justo unos días después de su 93 cumpleaños. La noticia ha causado una gran conmoción en todos nosotros. A pesar de su edad y del deterioro obvio de su estado en el último período, nos habíamos hecho a la idea de que siempre estaría ahí, una figura permanente en medio de toda la turbulencia y cambio. El propio Ted parecía estar convencido de que nunca se haría viejo, no importaba la muerte. Eso explicaba su aversión bien conocida a los cumpleaños. Cuando fui a visitarle el día de su cumpleaños era completamente indiferente a los adornos de la puerta de su habitación. Sólo quería escuchar de política, de la lucha revolucionaria y del trabajo de la Corriente Marxista Internacional. Era un hombre que sólo vivía para la causa de la clase obrera y la revolución socialista. Esa fue verdad hasta el final. Aunque pasó la mayor parte de su vida en Gran Bretaña, Ted Grant era sudafricano de nacimiento y nunca perdió su acento natal. Nació en 1913 en Germiston, a las afueras de Johannesburgo. Me dijo que despertó por primera vez a la vida política por el trato que recibían los trabajadores negros. Desde una edad muy temprana estuvo interesado en el marxismo. Me dijo que había comenzado a leer El Capital cuando tenía 14 años. Ese fue el principio de una pasión por la teoría marxista que duraría toda la vida. Inspirado por la Revolución Rusa, fue ganado al trotskismo por Ralph Lee, un militante del Partido Comunista Sudafricano, expulsado por apoyar a la Oposición de Izquierdas. Debido a las condiciones tan difíciles que había en Sudáfrica, los compañeros decidieron trasladarse a Gran Bretaña, donde veían más perspectivas para la construcción del movimiento. En 1934 Ted se trasladó a Londres donde vivió desde entonces. Poco antes de la guerra, encabezó la formación de la Liga Internacional de Trabajadores (WIL), que es el grupo original del que descendemos. Más tarde, la WIL se fusionó con otros trotskistas para formar el Partido Comunista Revolucionario (PCR). Ted siempre estuvo muy orgulloso del trabajo hecho por la WIL y el PCR. Las publicaciones de este período, incluido Socialist Appeal, contienen una riqueza de valioso material político que hoy merece la pena leer. Algunos de ellos se pueden encontrar en ‘The Unbroken Thread’, una importante antología de los escritos de Ted y que pretendemos reeditar en su mayor parte en nuestra página web, www.tedgrant.org El asesinato de Trotsky El asesinato de Trotsky en agosto de 1940 fue un golpe devastador para las jóvenes e inexpertas fuerzas de la IV Internacional. Desgraciadamente, los dirigentes de la Cuarta no estuvieron al nivel de las tareas planteadas por la historia. Privados de la dirección de Trotsky cometieron una serie de errores fundamentales. Sólo la dirección del PCR en Gran Bretaña fue capaz de readaptarse a la nueva situación a escala mundial después de 1945. Esto fue el resultado de la capacidad teórica de Ted Grant. Sus escritos sobre economía, la guerra, la revolución colonial y particularmente el estalinismo, fueron, y aún son, clásicos del marxismo moderno. Sobre esta base las fuerzas del genuino marxismo fueron capaces de reagruparse y construir en unas condiciones difíciles. Ted siempre insistió en el papel vital de la teoría marxista, por la que tenía una verdadera pasión. En cada etapa importante del desarrollo de los acontecimientos siempre regresaba a los clásicos, a los escritos de Marx, Engels, Lenin y Trotsky, a los que conocía como la palma de su mano. Esta fue la base de todo su trabajo y el secreto de su éxito. Eso explica cómo fue capaz de mantener unido a un pequeño grupo de compañeros leales en los oscuros y difíciles años del auge capitalista que siguió a la Segunda Guerra Mundial, cuando las fuerzas del genuino marxismo quedaron reducidas a un minúsculo puñado, y nuestra tendencia consistía en sólo grupos aislados de seguidores en Liverpool, Londres y el sur de Gales. Hay que tener una clase especial de coraje para mantenerse en un período de reflujo y apostasía general, como fueron los años cincuenta. Pero Ted siempre fue totalmente incontenible. Tenía una completa confianza en el futuro del socialismo y los transmitía a todo aquel que entraba en contacto con él. Siempre tuvo un maravilloso sentido del humor que era contagioso. Con Ted alrededor, uno no tenía derecho a sentirse pesimista o abatido. Pero, en última instancia, este espíritu invencible de optimismo siempre descansaba en la teoría marxista. Con la ayuda de compañeros como Jimmy y Arthur Deane, Pat Wall y otros seguidores, Ted consiguió no sólo mantener viva la tendencia, sino fortalecerla. Él elaboró la perspectiva de que las fuerzas del marxismo sólo se podrían construir a través del trabajo sistemático y paciente en las organizaciones de masas de la clase obrera. En Gran Bretaña eso significaba los sindicatos y el Partido Laborista, particularmente las Juventudes Socialistas. La Tendencia ‘Militant’ Mi primer encuentro con Ted fue en 1960, cuando fue a hablar a las Juventudes Socialistas de Swansea, de las que yo era miembro. Yo estaba pasmado por sus conocimientos de marxismo, la forma clara que tenía de expresar incluso las ideas más complicadas con un lenguaje sencillo. Poco a poco desarrollamos una base en las JS, no sólo en Liverpool, también en Londres, Tyneside, Swanes y Brighton. En 1964 decidimos publicar un nuevo periódico llamado Militant. Celebramos nuestra primera reunión en la pequeña habitación de un pub en Brighton. En aquel momento yo dudaba de que mucha gente reparara en nosotros. Pero cincuenta años después, la Tendencia Militant era un elemento importante en la política británica y era un nombre familiar. Algunos la describieron como el cuarto partido político de Gran Bretaña. Aunque realmente no éramos un partido como tal, en esta afirmación hay algo de verdad. En su punto álgido, Militant tenía unos 8.000 militantes, un gran local en Londres, tres parlamentarios y más liberados que el Partido Laborista. Gracias al trabajo de Militant, las ideas del marxismo ganaron apoyo en el Partido Laborista y los sindicatos. Esta era la expresión concreta de la corrección de las ideas, tácticas y métodos elaborados por Ted Grant. El ala de derechas y sus partidarios capitalistas, estaban fuera de sí. Ellos se podían permitir reírse de las payasadas de los grupos sectarios en los márgenes del movimiento obrero, pero esto era algo diferente. Inevitablemente, el ala de derechas lanzó una feroz caza de brujas contra Militant, culminando en una oleada de expulsiones. En 1983, Ted fue expulsado del Partido Laborista, junto con los demás miembros del Comité de Redacción. En una intervención desafiante en el Congreso Laborista, Ted dijo lo siguiente: “¡Regresaremos!” Y les dijo que no habría manera de separar el marxismo del movimiento obrero. Sin duda era la única posición correcta que se podía tomar. Ted siempre solía decir: “¡Fuera del movimiento obrero no hay nada!” La verdad de esas palabras se ha demostrado en mil ocasiones. Pero hay personas que nunca aprenden. Desgraciadamente, un sector de la dirección de Militant permitió que nuestros éxitos se les subieran a la cabeza. Decidieron seguir el camino trillado de las sectas y apartarse del Partido Laborista. Para hacer esto, primero tuvieron que expulsar a Ted y a quienes le apoyaban. Aquellos que fueron responsables de este acto criminal de locura, lo justifican diciendo que era un “atajo” hacia las masas, al que Ted, con su sentido del humor habitual respondía: “Sí, un atajo sobre un acantilado”. Y así fue. Recuerdo aquellas reuniones de un pequeño grupo de compañeros en mi apartamento de Bermondsey. Recuerdo como si fuera ayer el extraordinario buen humor de Ted. Después de que fuéramos expulsados de Militant él bromeaba: “Bien, ¡ha sido la escisión más fácil por la que he pasado!” Pero en realidad, nos encontramos (en Gran Bretaña al menos) en una posición bastante difícil. Después de la caída de la Unión Soviética, existía un ambiente general de pesimismo en la izquierda. El marxismo recibía ataques de todas partes. ¿Cuál era nuestro deber en tales circunstancias? Siguiendo el ejemplo de Ted, decidimos que nuestro primer deber era defender las ideas fundamentales del movimiento. Publicamos Razón y Revolución (que ha sido un tremendo éxito internacional), después el libro de Ted: Rusia, de la revolución a la contrarrevolución. Ted y yo colaboramos en muchos más libros, panfletos y artículos, pero esos dos los considero el punto culminante de una colaboración política y estrecha amistad que ha durado 46 años, hasta esta mañana. Las memorias de Ted Los lectores de Socialist Appeal y www.marxist.com conocían a Ted como un teórico marxista de talla. ¿Y de Ted Grant el hombre? Era una persona muy humana, no como el estereotipo de un siniestro revolucionario. Siempre era accesible y conversaba de todo tipo de temas con cualquier que tuviera a mano, un poco como Sócrates en el Ágora de Atenas, sólo que era más probable que fuera la parada del autobús o en la tienda de fish and chip. Su lema podría haber sido: “No considero a ningún humano como alguien extraño a mí”. Recuerdo cuando yo estaba en la universidad en Sussex y ganamos a un par de estudiantes de la organización de Healy. Eran chicos muy inteligentes y querían hablar con Ted, así que fijé una reunión. La conversación duró mucho tiempo y obviamente ellos estaban hipnotizados. Después les pregunté como había ido y dijeron que estaban asombrados por el alcance enciclopédico de sus conocimientos. En determinado momento ellos le preguntaron si conocía algo de Escandinavia, a lo que él respondió: “No mucho” y después comenzó un largo discurso de una hora sobre la política, la historia y la vida económica de Noruega, Suecia y Dinamarca. Tenía una amplia gama de intereses y podía hablar de fútbol o de carreras de caballos (él disfrutaba apostando ocasionalmente) así como de literatura o de cultura en general. Sus autores favoritos eran Jack London y Galsworthy. De ‘La Saga de los Forsyte’ en una ocasión me comentó: “él [Galsworthy] demostró a la burguesía como eran ellos realmente, y nunca se lo perdonaron”. ¡Qué maravillosa pedazo perceptivo de crítica literaria! Sin embargo, él y yo nunca estuvimos de acuerdo sobre James Joyce. Ted siempre fue muy cuidadoso con su salud. “Marx y Lenin no se cuidaban”, solía decir, con una miraba reprobatoria, como si estuviera riñendo a los fundadores del socialismo científico por su falta de atención. Siempre fue muy particular con su dieta. Comía enormes cantidades de fruta para desayunar, por ejemplo. No fumaba y sólo comenzó a tomar un poco de vino tinto con las comidas en los últimos años porque leyó en alguna parte que era bueno para la salud. Por otro lado, tenía un apetito voraz y más de un compañero se lo encontraba comiendo fuera de casa después de una visita fugaz de Ted. Sin embargo, no se reflejaba en su peso debido a su vigoroso programa de ejercicio que realizaba religiosamente durante al menos una hora cada noche antes de irse a la cama. Ted no se cohibía en absoluto por su apariencia. La excepción era cuando visitaba a su hermana mayor Rae en París. Rae (que murió el año pasado), a diferencia de su hermano, era muy consciente de la moda y no estaba contenta a menos que su hermano apareciera ante ella vestido convenientemente. Por lo tanto, algunas semanas antes de ir a París, Ted pedía a algún compañero que le ayudara a comprarse un traje nuevo. Tenía que ser un traje azul de sarga (explicaba), porque era el que le gustaba a Rae. Después de muchos años de esta representación, alguien le pidió a Rae que pensaba del traje nuevo de Rae, a lo que ella respondió: “¡Espero que por bondad alguien le diga que deje de comprarse esos horribles trajes azules de sarga!” Ted como compañero Ted no era el hombre más fácil para trabajar con él. Sus profundos conocimientos de marxismo y su insistencia en el cien por cien de corrección, le hacían ser muy exigente, especialmente aquello relacionado con la escritura. Repasaba un manuscrito docenas de veces, con un lápiz rojo en una mano, tachando, subrayando y garabateando comentarios indescifrables al margen, mientras que el desafortunado autor miraba horrorizado. Esto molestaba a algunas personas, pero yo personalmente lo consideraba una formación útil. Después de todo, lo importante son las ideas y no el ego personal de los aspirantes a autor. Aquellos que planteaban las ideas primero aprendían mucho. Ted tenía un apetito ilimitado por el trabajo y la discusión política. Pero tenía su propia rutina y no permitía que nadie le desviara de ella. No leía los periódicos diarios, devoraba cada línea. Cada día leía The Financial Times, The Morning Star y (por razones que nunca pude comprender) The Daily Express. “Debes leerlos todos, desde la primera página hasta la última”, decía. “Esto es historia contemporánea”. En las manifestaciones siempre estaba allí, caminando arriba y abajo junto a las líneas de manifestantes, con su Socialist Appeal ofreciéndolo audazmente. Normalmente vendía más que cualquier otro compañero. Había algo en él a lo que no podías decir no. Pero lo que realmente le gustaba era hablar en público. Normalmente hablaba durante una hora a veces más y siempre mantenía la atención de las personas. Sus discursos mostraban un profundo conocimiento de la materia, con muchos datos (“datos, cifras y argumentos es lo que se necesita” solía decir, cuando aconsejaba sobre escribir o hablar en público). En sus discursos no había ningún elemento negativo, mezquino o rencoroso de lo que tan a menudo caracteriza los desvaríos de las sectas. No había ataques personales, pero a menudo daba rienda a su sentido del humor, especialmente cuando hablaba de los burgueses o dirigentes del ala de derechas. Algunas veces incluso estallaba en carcajadas cuando hablaba de las estupideces de estas damas y caballeros, y era tan contagioso que todo el mundo terminaba doliéndole la cara. Ted estaba particularmente interesado en economía y filosofía marxistas. Su panfleto: ‘¿Habrá una recesión?’, es una pequeña obra maestra, mientras que ‘La teoría marxista del Estado’, era una de esas pocas obras del marxismo moderno de las que se puede decir que han añadido y desarrollado las teorías de Marx y Engels. Con relación a su apasionado interés por la filosofía marxista, él seguía muy de cerca todos los acontecimientos de la ciencia moderna. Hubo un comentario que me impactó por particularmente profundo. Él decía que en la mente humana “la materia finalmente es consciente de sí misma”. La forma más maravillosa que se puede imaginar para expresar el materialismo filosófico. El último período En el momento de la escisión de Militant, Ted ya era un “joven” de 78 años. Pero como había hecho antes, viajaba a otros países, daba discursos de una hora y media. Parecía decidido a continuar de esta manera para siempre. A veces parecía convencido de que esto sería así. Era un rendimiento verdaderamente formidable. Pero la naturaleza tarde o temprano se impone. Ted estaba hablando hace unos años en una reunión en Londres cuando de repente se detuvo en seco. Más tarde se dio cuenta de que había tenido un pequeño ataque. Se recuperó bien pero ya se encendió la luz roja. Un grupo dedicado de compañeros ayudaban a Ted tanto como era posible, pero su condición física claramente se deterioraba. Este deterioro se aceleró después de una operación por un problema de próstata. Ya no era capaz de realizar su trabajo como antes y raramente hablaba en las reuniones. Al final necesitaba un cuidado profesional durante todo el día y entró en una residencia en el campo cerca de Romford. Aquí tenía sus libros y era visitado por los compañeros para garantizar que estaba bien cuidado. Estaba suficientemente cómodo, aún era capaz de caminar por sí solo y sin dolor, pero él quería estar activo de nuevo. Quería saber del trabajo de la organización (la cháchara nunca le interesó lo más mínimo). Le conté los éxitos de la CMI en Venezuela. Él remozaba: “¿Entonces lo estamos haciendo bien? Sí, Ted, lo estamos haciendo muy bien. Y todo gracias a ti”. Aunque en general su concentración y su memoria se estaban deteriorando, tenía momentos de lucidez en los que era capaz de participar en discusiones políticas. Yo me aprovechaba de esos días para hacerle algunas entrevistas sobre la historia del movimiento que publicamos en www.marxist.com. Hace unas semanas le pregunté: “Si te encontraras con Chávez que le dirías?” Inmediatamente respondió: “Le diría que tome el poder”. La última vez que Ana y yo le visitamos fue el domingo pasado (el día de su 93 cumpleaños). Parecía un poco más bajo de lo habitual y no hablaba mucho, pero todavía fue capaz de andar con nosotros hasta la puerta principal. Hablé con él por teléfono casi cada día desde entonces. Ayer por la tarde le telefoneé de nuevo y preguntó cuando iría a visitarle, respondí que iría el viernes por la mañana y que esperaba llevar a Manzoor Ahmed, el parlamentario marxista de Pakistán, para que le viera. Estaba muy contento y así fue como quedamos. Esa reunión estaba destinada a no celebrarse nunca. Ted Grant ya no está con nosotros. El hombre que hizo tanto por defender las ideas del marxismo, que casi sin ayuda salvó la herencia del trotskismo del naufragio, se ha ido. Para todos aquellos que fuimos educados por Ted, que trabajamos y luchamos a su lado para construir el movimiento revolucionario, que hemos permanecido leales a él hasta el final, este es un golpe amargo. Era el último representante vivo de una generación excepcional, una generación de gigantes revolucionarios que lucharon bajo la bandera de León Trotsky y que salvaron el honor de la Revolución de Octubre, que preservaron su herencia y la mantuvieron intacta e inmaculada para la nueva generación. Ted Grant era el representante más excepcional de esa generación. Nos ha entregado la bandera a nosotros, el programa, la teoría, los métodos y las ideas que sólo pueden llevar a la victoria. Ted Grant nunca fue un sentimental. Nunca quiso que malgastáramos nuestro tiempo en lamentaciones y quejas inútiles. Nos sentimos apenados por la desaparición de un gran hombre, compañero y amigo, pero honraremos su memoria de la única manera que él aplaudiría: aumentando el trabajo, luchando por las ideas del marxismo y construyendo la Corriente Marxista Internacional. Construiremos un monumento a la memoria del compañero Grant, un monumento imperecedero de organización proletaria, un monumento que es capaz de transformar el mundo. No hubo nadie como Ted Grant cuando estaba vivo y nadie puede sustituirle ahora que se ha ido. Pero en las filas de la Corriente Marxista Internacional hay muchos cuadros experimentados que han absorbido sus ideas y métodos, que están plenamente equipados para llevarlo a la práctica. Hoy nadie puede dudar de que tendencia creada y alimentada por Ted Grant está avanzando a velocidad constante y haciendo una conquista tras otra a escala mundial. La autoridad y el prestigio de estas ideas nunca ha sido tan alta como en el momento actual. Ese es el mejor testimonio de la corrección de las ideas y posición de Ted. Es la justificación del trabajo de su vida al cual estaremos todos eternamente agradecidos.
Alan Woods, Londres, 20 de julio de 2006
domingo, julio 16, 2006

La última gran revolaina de Syd Barrett: morirse en San Fermín. Gracias por tus palabras, cosmogonic. Escucho The madcap laughs con lagrimones en los ojos y con la sonrisa cómplice del que sabe que este cabrón al final hizo lo que le dió la gana.
“Cantaba el amigo y decía: ¡Oh, qué gran malandanza es amor! ¡Ah, qué gran bienandanza es amar a mi Amado, que ama a sus amadores con infinito amor eterno, cabal en toda su perfección!”
Ramon Llull, Llibre de amic i amat
¿Syd, qué?
Música, Artes Escrito por the cosmogonic escrotolitum
"Cuanto más profundo caigo, más dulcemente bebo”
“La luz fluyente de la divinidad”, Mechthild von Maldeburg, S. XIII
Parece ser que el cuerpo de Syd Barret dejó de funcionar el pasado 7 de julio. Pensaron hace tiempo los universitarios que no era bueno para el negocio. Lo echaron de Pink Floyd. Hasta Jimi Henrdrix se indignó, to ciego… Pesaron que Pink Floyd debía controlar su energía. Umma-gumma-gumma-umma, yu nou, me llevo dos, esto es un negocio, cariño. Aun así, me gustan los pinfloyes “en todas sus épocas” (hasta el jota sentencia). “Ya lo tengo: meteremos 2 coristas y un saxofonista”; “ok syd…” (roger-the wall, 1968)
Cuando pensábamos en Syd, pensábamos en arquetipos, de “peligro”, de “locura”, de extinción de lo que nos ata. Yo creo que se convirtió en un ciudadano, ya que volvió de pisar en la zona abisal y parece ser que no le gustó negocio. No estaba loco: eso seguro. Sin embargo: tuvo esa valentía, y por tanto, despreció el utilitarismo. Como suele ocurrir, se quedó solo. Rodeado de arena. Al volver del satori, pensó que mejor era quedarse en casa viendo el béisbol y tomando papas fritas.
Es más mitológico pensar que cuando los periodistas llamaban a su puerta, él contestaba: ”¿syd qué?”; es más farmacocrático pensar que progresó a la psicomimésis gracias al ácido. De nuevo, cágome en el estado terapéutico en alianza con esos verduleros que son los periodistas. Gustavo el Reportero. ¿Y qué? Cuando se crea un lenguaje melódico e iluminado en “the madcap laughs”. Sonreía el monje Simeon: sonreía en su locura. Un superdotado sentido melódico. Roger Waters sólo hace blues y sinfonismo, claro… nadie es perfecto.
Sin embargo, la máquina del dinero Floyd no consiguió turbar su descanso eremítico de ciudadano de Cambridge. Las cualidades éticas intachables de los “locos”; qué curioso, aquí parece que el único que no vende su culo es el locotonto. Mal vamos.
A parte de su música, de esa Visión musical que torna el music-hall sajón en un deslabazamiento humorístico de la melodía (goooooooool!), tan Syd, a parte de eso, digo, nos mandó siempre un mensaje: que vale la pena pisar la sima abisal pero conviene llevar el hilo de Ariadna con un imperdible en tu culo. Si no, terminas comiendo gusanitos en el W.C. mientras te cortas las uñas y lees el Discoplay. A la vez.
Que no haya sufrido en ese tránsito.
Que su familia le haya abrazado.
Que el Espigia haya limpiado las heridas.
Que descanse.
En Paz.
"será de este modo: yo inspiraré mi aliento, y tu alma seguirá hasta mi, como la aguja al imán”
_matilde, siglo eterno.
miércoles, julio 05, 2006
Publicado en Bruto http://bruto.muzaidin.com/
Abencerraje dijo: 28.6.2006 a las 16:18
Os propongo un tipo distinto de lista, que contenga la música que estais escuchando en este momento, o en un período reciente. Una lista que no supone juicio de valor sobre la calidad de la música en cuestión, sino una simple constatación de cual es la banda sonora original de este período de mi vida. Ahí van los imprescindibles de este año, sin orden ni número, para Abencerraje:
Shahbaaz: Nusrat Fateh Ali Khan
Dream letter, live in London: Tim Buckley
Cor de porc: L’Ham de Foc
Ars Teopática: Sefronia
Onno: Arto Tunçboyaciyan
De la vida, del dolor: Gualberto
Vericuetos: Gualberto
What’s going on: Marvin Gaye
Amor sin misericordia: A.L. Guillén
14 de abril: Goma
Arrano Beltza. Euskal musikaren oinarrizko bilduma: VV.AA
Kaksi: Hedningarna
Dioptría (1 y 2): Pau Riba
Barrett: Syd Barrett
Bat-Hiru: Mikel Laboa
Music from Big Pink: The Band
Red: King Crimson
Tuva, voice from the center of Asia: Smithsonian Folkways (edit.)
Live Monterrey international pop festival: Pandit Ravi Shankar
Estos son mis imprescindibles de este período, ahora os doy una aproximación a mis imprescindibles del período anterior, discos que no he dejado por supuesto de escuchar:
The Hangman’s beautiful daughter: The Incredible String Band
Lark’s tonges in Aspic: King Crimson
Smile: Brian Wilson
Lorius: Alboka
The Band: The Band
Revolver: The Beatles
Rey Azucar: Los Fabulosos Cadillacs
Un bayón en el ojo idiota: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
Libertinaje: Bersuit Vergabarat
En concierto: Los Piojos
Leño: Leño
Nuevo día: Lole y Manuel
Tonight’s the Night: Neil Young
Un momento en el sonido: Vicente Amigo
Birds of Fire: The Mahavishnu Orchestra
En definitiva, cualquier clasificación que se haga de las obras musicales es subjetiva y tiene que ver con las propias experiencias y la propia formación de cada uno.
Abencerraje dijo: 05.7.2006 a las 17:01
Y ahora, lista de canciones imprescindibles de este período.
Lau Teilatu: Itoiz
Gure bazterrak: Mikel Laboa
Ain’t no mountain high enough: Marvin Gaye y Tami Terrell
Itaca: Lluis Llach
Happy time: Tim Buckley
Buzzin’ Fly: el mesmo
Izarren hautsa: (el gran) Mikel Laboa
A l’aire: L’Ham de Foc
Carne de ángel: the cosmogonic escrotolitum
Excusas más extrañas he oído: el mesmo + su muhel
Mila doinu aidien: Gatibu (con el impresentable de Robe Iniesta)
Encara: L’Ham de Foc
La vella del fons del pou: Pau Riba
Prisioneros: Gualberto (con Enrique Morente)
Aquí y ahora (Goma)
El que vull: (otra vez, pero es que me encantan) L’Ham de Foc
Nafarroa: Oskorri
Ain’t got no (I’ve got life) Nina Simone
Jo ta Ke: Su ta Gar
… y siempre:
La Internacional
A las barricadas
Bandiera Rossa
Eusko gudariak
Ay Carmela
Si me quieres escribir
Lepoan hartu ta segi aurrera
Himno de Andalucía
Bella Ciao
La Marsellesa
Els Segadors
En el Pozo María Luisa
En la plaza de mi pueblo
La hierba de los caminos
A la huelga!
Grandola vila morena
todas estas canciones y muchas más me traen a la cabeza a la mujer que amo
martes, julio 04, 2006
Comunicado de Prensa
Ante el accidente de metro de hoy en Valencia y la muerte de más de 30 personas
En primer lugar, queremos manifestar nuestro dolor a los familiares de los fallecidos y a las cientos de personas heridas. En un solo momento una pesadilla se ha apoderado de la vida de cientos de personas, en muchos casos trabajadores que volvían de su jornada laboral y jóvenes. Una vez más, el drama ha golpeado, especialmente, a familias humildes, trabajadoras, sin que todavía sepan por qué. Nuestro apoyo y solidaridad más sentidos para todas ellas.
En estos momentos todavía se desconocen la identidad de todas las víctimas y las causas del accidente. Exigimos a la Generalitat Valenciana, responsable de la seguridad de todos los viajeros de transporte público, la rapidez en el tratamiento de los heridos, en la identificación exacta de los heridos y fallecidos, y en la información a los familiares y a toda la población. En este último sentido, y teniendo en cuenta la política de desinformación llevada a cabo por la Generalitat, en cuanto a fiscalización de cuentas, casos de corrupción, construcciones escolares, brotes de neumonía, el reciente incendio de una residencia privada de la tercera edad, etc., exigimos una investigación pública de las causas de este accidente, donde por supuesto participen los sindicatos obreros, y también los afectados y sus familiares. Rechazamos todo tipo de insinuaciones, previas a ninguna investigación, explicando este accidente por “un error humano”, que viene muy bien para exonerar a los políticos responsables de este servicio público y para no acometer las medidas necesarias para que estos sucesos luctuosos no vuelvan a pasar.
En tercer lugar, si bien es todavía pronto para opinar sobre las causas (inmediatas y de fondo) del accidente, es evidente que la posibilidad de que tengan relación con el estado de las instalaciones y de la maquinaria de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana, es bastante alta. Es conocida (entre otras cosas, por las periódicas denuncias del Comité de Empresa), la falta de inversiones en el servicio, la mayor intensidad en el trabajo y la inexistencia de suficientes medidas de seguridad. El tan cacareado exceso de velocidad, esgrimido habitualmente como causa de los regulares incidentes que sufre la red de metro, demuestra la falta de medidas de seguridad que prevean fallos humanos de este tipo. El 9 de setiembre pasado un convoy chocó contra otro, que se encontraba parado en esta misma línea 1, la del accidente de hoy; en este caso hubo cuatro heridos graves, y se argumentó que el conductor del tren en marcha no había obedecido la orden de parar. Si se confirma el exceso de velocidad en el accidente de hoy, sería evidente que no se tomaron medidas efectivas de seguridad en esta línea, medidas que eviten que el factor humano pueda causar accidentes tan graves como éste. Independientemente del resultado de la investigación, es evidente, para cualquier usuario habitual, que la red de metro, y especialmente la línea 1, necesita una inversión masiva para garantizar su seguridad, contratar más trabajadores, renovar los convoyes, y aumentar la frecuencia de paso. No se puede permitir que Generalitat y Ayuntamiento, que financia “con lo que haga falta” la visita del Papa, regatee en inversiones esenciales para la vida de millones de familias obreras, como transporte público, sanidad, educación. Desde el Sindicato de Estudiantes seguiremos muy atentos a los datos que se vayan conociendo y llamamos a estar vigilantes, a organizarse para seguir la investigación y a exigir los medios necesarios para un metro público, seguro y de calidad.
Comité Coordinador del Sindicat d’Estudiants del País Valencià.
miércoles, junio 21, 2006
Practicar el internacionalismo es construir la Internacional
Todo lo que pasa en el mundo es una reivindicación permanente de las ideas del marxismo, y de que estas se materialicen en una organización internacional. La quiebra del viejo equilibrio entre las potencias imperialistas fruto de la existencia del bloque estalinista, unida a las cada vez más insoportables condiciones de vida de las masas en el resto del mundo, ha convertido a este maltratado planeta en un lugar cada vez más inseguro e inestable. El capitalismo amenaza con devorar a la Tierra misma y ya no es capaz de asegurar una existencia digna a la mayor parte de la humanidad, ha agotado todo el potencial creador que tenía. Este sistema putrefacto debe ser sustituido por una organización más humana de la sociedad, que se rija por las necesidades y la voluntad de la mayoría y no por el lucro de unos pocos. Ese sistema debe ser el Socialismo, y este se debe pelear y construir en todos los países. Por eso hace falta un partido mundial de la revolución, y en la construcción de ese partido estamos empeñados los marxistas que en todo el mundo nos organizamos en la Corriente Marxista Internacional, que en el Estado español está representado por la corriente de El Militante y Ezker Marxista en Euskal Herria.
La construcción de ese partido debe basarse en la rica experiencia del movimiento obrero mundial, condensada y generalizada en las obras de los clásicos del socialismo científico: Marx, Engels, Lenin, Rosa Luxemburgo, Trotsky y otros como Ted Grant que han continuado en este empeño en los difíciles años que siguieron a la II Guerra Mundial. De especial importancia son los manifiestos programáticos de los tres primeros congresos de la Internacional Comunista y el manifiesto fundacional de la IV Internacional.
Las organizaciones de los trabajadores están sujetas a las presiones del sistema capitalista. La II Internacional colapsó tras la traición de los dirigentes de la socialdemocracia internacional que permitió la I Guerra Mundial; la III, la que fundaron Lenin y Trotsky, degeneró a la par que el estado soviético por el surgimiento de la casta burocrática encarnada por Stalin; y la IV Internacional, fundada por León Trotsky, sucumbió tras el asesinato de su fundador y principal dirigente, dejando a los jóvenes e inexpertos cuadros de la Internacional aislados en el contexto de la guerra imperialista y el posterior auge del capitalismo de 1948-73, unido al afianzamiento del estalinismo por su victoria en la guerra. Todo esto aisló a los partidos de la IV Internacional e hizo que estos, desprovistos de su norte teórico, desarrollasen tendencias sectarias que duran hasta hoy. Muchos de los que se autodenominan trotskistas no entienden nada de las ideas y métodos de Lév Davidovich Bronstein, que no son otros que las ideas y métodos del Partido Bolchevique. Su sectarismo irresponsable hizo un serio daño a la imagen del trotskismo entre los trabajadores, especialmente entre la base de los PCs. La CMI se reivindica como seguidor de la línea que va desde la AIT de Marx y Engels hasta la IV Internacional de León Trotsky, y especialmente reivindicamos las ideas y la aportación de este último, por cuanto dedico los últimos años de su vida a una lucha sin cuartel contra el estalinismo y por una verdadera internacional revolucionaria. Ted Grant cogió ese testigo y los militantes de la CMI, que no somos otra cosa que obreros y jóvenes normales, sindicalistas y militantes de las organizaciones tradicionales de la izquierda, seguimos en esa brecha.


